La Binter NightRun las Palmas de Gran Canaria celebró su duodécima edición con la participación de más de 6.000 corredores, reafirmando un año más su esencia solidaria, inclusiva y sostenible.
En la distancia de 10 kilómetros, Chaib Lachgar y Johanna Ardel se proclamaron campeones por segundo año consecutivo. Lachgar cruzó la meta con un tiempo de 29:38, seguido por Mohamed Massat y Fran Cabrera. En la categoría femenina, Ardel logró la victoria, completando el podio Alba Cano y Ana Castro.
Turismo de Gran Canaria volvió a colaborar una edición más con esta prueba en la que se volvió a disfrutar del inigualable ambiente que rodea esta cita deportiva. Como es tradición, el evento contó con DJ en la salida y meta, batucadas, animación en vivo y un ambiente nocturno y festivo lleno de música, luces y energía que impulsó a los participantes durante todo el recorrido.
Las calles de Las Palmas de Gran Canaria se tiñeron nuevamente de verde desde las 19:30 horas con el inicio de la Milla Verde Familiar, la distancia solidaria a favor de la Fundación Canarias de Cáncer de Pulmón. Un total de 600 personas participaron para apoyar a esta entidad que centra su trabajo en tres áreas principales: el impulso a la investigación, la formación, y el apoyo asistencial a pacientes y familiares.
Posteriormente, se dio salida a los 2.750 corredores inscritos en la prueba de 5 kilómetros, de los cuales el 53% eran mujeres. En esta distancia, Stian Eilertsen fue el más veloz, seguido por Aday Salas y Oliver Baeza. En la categoría femenina, Verónica Castro se llevó la victoria, acompañada en el podio por Jenna Jonasson y Raquel García.
Ya entrada la noche, fue el turno del 10K, en el que 2.650 corredores disfrutaron de un recorrido espectacular por las principales calles de la capital.
Sostenible, inclusiva y solidaria
La Binter NightRun Las Palmas de Gran Canaria volvió a mostrar su compromiso con la sostenibilidad, la inclusión y la solidaridad. La participación de 600 personas en la Milla Verde Familiar subrayó el respaldo popular a causas sociales, en este caso, a favor de la Fundación Canaria de Cáncer de Pulmón. Además, la organización ofreció la posibilidad de renunciar voluntariamente a la medalla finisher, destinando su coste a la Fundación Foresta.
Además, enmarcado en una fiesta en la que todos los corredores son importantes, la prueba volvió a destilar su vertiente incluyente y sin barreras, en la cual participaron más de 30 corredores con discapacidad, quienes tuvieron inscripción gratuita.
Conscientes de la huella ecológica, la organización implementó varias medidas sostenibles: eliminación de envases plásticos, uso de productos de kilómetro cero, un plan de limpieza coordinado con las administraciones públicas, puntos de reciclaje en las zonas de salida y meta, y transporte gratuito gracias a Guaguas Municipales para corredores y voluntarios.





