La UTE del sillón: tres partidos, un mismo oficio

En Fuerteventura ya tenemos nueva marca política. No es un partido, no es una coalición… es casi una UTE. Una unión temporal de políticos con amplia experiencia en lo único que realmente dominan: vivir de la política sin estar en el poder.

Se han juntado tres siglas, tres trayectorias y un mismo objetivo: volver.
Volver al sillón, claro.

Porque si algo quedó claro en la presentación no es el proyecto, ni el programa, ni siquiera los candidatos (que no los hay), sino una cosa mucho más importante: las ganas de regresar a la primera línea después de quedarse fuera del reparto.

Cambio de chaqueta como deporte insular

Si algo caracteriza esta alianza no es la ideología.
Es la elasticidad.

Aquí hay más cambios de siglas que en un mercadillo de camisetas:
PP, Ciudadanos, PSOE, Nueva Canarias… y ahora, nueva marca conjunta.
Una especie de “grandes éxitos” de la política majorera.

La pregunta no es qué defienden.
La pregunta es: ¿qué no han defendido ya?

Porque cuando alguien ha estado en casi todos los lados, lo difícil no es explicar el futuro…
es justificar el pasado.

La coalición que existe… pero todavía no

El anuncio fue épico.
Hablaron de una gran coalición para gobernar Fuerteventura, el Cabildo, el Parlamento… prácticamente faltó decir Europa.

Pero luego llegaron las preguntas incómodas:

—¿Quién será el candidato?
—No lo sabemos.
—¿Cómo se repartirán los municipios?
—Ya veremos.
—¿Hay acuerdo cerrado?
—Bueno… más o menos.

Es decir, han montado una coalición sin candidatos, sin estructura clara y sin acuerdos municipales.
Pero eso sí, con mucha ilusión.

Una ilusión tan grande que casi tapa el detalle de que, a día de hoy, lo único que existe es una rueda de prensa y un papel sin validez electoral real todavía.

“No estamos aquí por sillones” (pero tranquilos, ya llegaremos)

Uno de los momentos más memorables fue cuando aseguraron, con solemnidad, que no están aquí para repartir sillones.

Claro.

Por eso tampoco han hablado de candidatos.
Ni de listas.
Ni de quién manda.

Todo muy altruista.

Primero se juntan… y luego ya si eso, cuando toque, se pelean con calma.

Porque si algo nos enseña la historia de este tipo de alianzas es que la armonía dura exactamente hasta el momento en el que hay que decidir quién encabeza la lista.

Ahí empieza el verdadero espectáculo.

La vieja política denunciando a la vieja política

El discurso tampoco decepcionó:
clientelismo, desgobierno, abandono…

Un clásico.

Lo llamativo es que lo dicen personas que han estado dentro del sistema político de la isla durante años.
Es como si un fontanero se quejara de que las tuberías están mal hechas… después de haber trabajado en ellas toda su vida.

Pero ahora resulta que han visto la luz.

Ahora sí.

Ahora, después de pasar por medio tablero político, han descubierto cómo arreglar Fuerteventura.

Una alianza abierta… porque nadie más ha querido entrar

También insistieron mucho en que la coalición está abierta a más partidos.

Lo cual suena muy bien hasta que recuerdas que ya han hablado con otros…
y ninguno se ha sumado.

Pero oye, la puerta sigue abierta.

Por si alguien pasa.

El reciclaje como modelo político.