En El Hierro, pocas elaboraciones resultan tan reconocibles como la quesadilla. Su forma de flor, el tono dorado que adquiere en el horno y el sabor del queso fresco, acompañado por el limón, la canela y la matalahúva, permiten distinguirla desde el primer bocado.
Aunque su nombre pueda llevar a pensar en otras preparaciones, la quesadilla herreña es un pequeño pastel elaborado sobre una fina base de hojaldre. El queso es su ingrediente principal y también el responsable de esa textura compacta y jugosa que la caracteriza. Se prepara desde comienzos del siglo XX y, con el tiempo, se ha convertido en el dulce por excelencia de la isla.
Hoy sigue encontrándose en hornos y obradores herreños, con pequeñas variaciones según quien la prepare. Esta versión recoge sus ingredientes esenciales y una forma sencilla de elaborarla en casa.
Ingredientes
- 1 kg de queso fresco herreño bien escurrido
- 500 g de azúcar
- 250 g de harina de trigo
- 3 huevos
- 1 lámina de hojaldre
- Ralladura de limón
- Matalahúva o anís en grano
- Canela molida
Elaboración
- Escurre bien el queso fresco y pásalo por un pasapurés o desmenúzalo hasta que quede fino y sin trozos grandes.
- Añade los huevos, el azúcar, un poco de matalahúva, la ralladura de limón y la canela. Mezcla todos los ingredientes hasta conseguir una pasta uniforme.
- Incorpora la harina poco a poco mientras continúas trabajando la masa. Conviene añadirla de manera gradual para comprobar la textura y evitar que la mezcla quede demasiado seca.
- Corta el hojaldre y colócalo formando una capa fina en la base de moldes pequeños. Los moldes tradicionales dan a la quesadilla su conocida forma de flor, aunque también pueden utilizarse otros de tamaño similar.
- Reparte la mezcla sobre el hojaldre sin llenar los moldes hasta el borde, ya que crecerá ligeramente durante el horneado.
- Hornea las quesadillas a 180 ºC durante aproximadamente 50 minutos, hasta que la superficie esté dorada.
- Retíralas del horno y déjalas enfriar antes de sacarlas de los moldes. Recién hechas estarán muy tiernas, por lo que es mejor esperar a que adquieran consistencia.

El sabor de El Hierro en forma de flor
En la quesadilla herreña no hay adornos innecesarios: queso fresco, huevos, azúcar, harina y unos pocos aromas bastan para crear uno de los sabores más reconocibles de la isla. El secreto está en escurrir bien el queso, trabajar la masa sin prisas y dejar que se dore en el horno.
Prepararla en casa permite acercarse a una elaboración que lleva más de un siglo ligada a El Hierro. Y, como sucede con tantas recetas de siempre, probablemente la primera quesadilla no salga idéntica a la de un obrador herreño, pero sí puede llenar la cocina de ese olor a limón, canela y anís que anuncia que ya casi es hora de probarla.





