La puesta de sol desde las cumbres de La Palma cerró el sábado 19 de septiembre varios meses de actividades alrededor de uno de los elementos que mejor identifican a Garafía: su cielo. La última jornada de Cielo de Barrio reunió en el Roque de los Muchachos la observación del territorio, el patrimonio arqueológico y los vinos de la isla, tres miradas diferentes hacia la relación del municipio con su entorno.
La jornada puso el cierre a Cielo de Barrio, una de las iniciativas desarrolladas en Garafía dentro del proyecto Dinamiza Rural. Organizado por Astronorte con la colaboración del Ayuntamiento, el proyecto utilizó el cielo como hilo conductor para recorrer diferentes puntos del municipio y relacionar la astronomía con su patrimonio y sus producciones locales.
La actividad final comenzó en el Centro de Visitantes del Roque de los Muchachos, dedicado a divulgar la importancia científica y astronómica de las cumbres palmeras. Desde allí, los participantes continuaron a pie hasta la estación arqueológica del Llano de Las Lajitas, un enclave que permite acercarse a la forma en que los antiguos habitantes de La Palma observaron e interpretaron el cielo.
El conjunto conserva amontonamientos de piedras y grabados rupestres que han despertado el interés de la investigación arqueológica. Algunas interpretaciones relacionan estos espacios con el conocimiento que los awara poseían sobre los movimientos del Sol y la llegada de momentos importantes del ciclo anual, como los solsticios y los equinoccios.
Esta conexión permitió que el recorrido no presentara la astronomía únicamente desde la ciencia contemporánea. A poca distancia de las instalaciones que hoy estudian el universo con algunos de los telescopios más avanzados del mundo, permanecen las huellas de una sociedad que también miró hacia los astros para comprender el paso del tiempo y ordenar su relación con el territorio.
La jornada concluyó con una degustación de vinos de la Denominación de Origen La Palma y la contemplación de la puesta de sol, pocos días antes de la llegada del equinoccio de otoño. El producto local se integró así en el cierre de una experiencia que relacionó el paisaje de las cumbres con la arqueología y con una actividad vitivinícola estrechamente ligada a la isla.
La cita en el Roque de los Muchachos puso fin a la segunda edición de Cielo de Barrio, desarrollada entre junio y septiembre en diferentes puntos de Garafía. El programa utilizó el cielo como hilo conductor para recorrer el municipio y acercarse a espacios naturales, enclaves arqueológicos y lugares vinculados a la vida rural.
La costa de Santo Domingo acogió la ruta El Cielo de los awara y una visita a los grabados rupestres de El Calvario. El entorno de La Zarza y La Zarcita permitió unir el patrimonio arqueológico con relatos inspirados en el bosque, mientras que el Molino de Las Tricias sirvió de escenario para la observación astronómica. La programación llegó también a San Antonio del Monte y Llano Negro con talleres, charlas, música y actividades divulgativas.
Cada encuentro propuso una forma distinta de mirar el cielo, pero mantuvo la presencia de los productos de proximidad. Los quesos y los vinos de La Palma acompañaron las jornadas como parte del territorio que se estaba recorriendo, haciendo visible el trabajo agrícola y ganadero que continúa sosteniendo una parte de la economía y de la vida cotidiana del municipio.
El respaldo de Dinamiza Rural permitió reunir en una misma propuesta recursos que ya forman parte de Garafía, pero que no siempre se muestran de manera conjunta. El programa, promovido por el Gobierno de Canarias y desarrollado por GMR Canarias a través de Volcanic Xperience, impulsa proyectos adaptados a las características de los municipios de menos de 10.000 habitantes. En este caso, el cielo sirvió para acercar la actividad científica, el patrimonio arqueológico y los productos del sector primario a la población.
Esta relación resulta especialmente significativa en Garafía. El municipio reúne unas condiciones reconocidas para la observación astronómica debido a su altitud, su paisaje abierto y la reducida contaminación lumínica. En sus cumbres se encuentra el Observatorio del Roque de los Muchachos, situado a unos 2.400 metros y convertido en uno de los principales centros científicos de Canarias.
Sin embargo, Cielo de Barrio amplió la mirada más allá de la actividad de los observatorios. El proyecto acercó el cielo a las plazas, los caminos, la costa y los espacios de encuentro de la población, mostrándolo también como parte del patrimonio cultural y de la memoria compartida de Garafía.
En el caso de Cielo de Barrio, ese trabajo tomó como punto de partida un recurso que atraviesa diferentes etapas de la historia del municipio. El mismo cielo que forma parte de las investigaciones desarrolladas actualmente en el Roque de los Muchachos estuvo presente en el conocimiento de los awara y continúa acompañando la agricultura, la ganadería y la vida de los barrios de Garafía.
El cierre en las cumbres resumió esa relación sin separar sus diferentes dimensiones. La ciencia, el patrimonio arqueológico, el paisaje y los vinos de La Palma compartieron una última jornada que mostró el cielo no solo como un atractivo para observar, sino como una parte de la historia y del presente del municipio.





