Isaí Blanco: «Hemos reforzado servicios fundamentales; ahora el reto es transformar La Oliva sin consumir más territorio»

El alcalde de La Oliva hace balance de un mandato marcado por el refuerzo de la seguridad, el nuevo contrato de limpieza, la captación de financiación y el inicio de proyectos largamente esperados. Blanco sitúa ahora el foco en la planificación, la rehabilitación de vivienda, el Plan General y un Plan de Transformación Municipal dotado con 10,7 millones de euros hasta 2029.

TC: Hablaba de resultados. ¿Qué cosas concretas puede decir hoy que han cambiado respecto al comienzo del mandato?

IB: Hay datos que son muy claros. La Policía Local cuenta con 48 agentes y el objetivo anunciado es alcanzar los 60; el nuevo contrato de limpieza supera los 67 millones de euros y permitirá pasar de 39 a 131 trabajadores y de 11 a 40 vehículos.

El presupuesto municipal de 2026 supera los 49 millones de euros, frente a los 37 millones con los que comenzó el mandato, y el Ayuntamiento ha incorporado otros 25 millones en fondos europeos y financiación externa para diferentes proyectos.

También se ha adjudicado el nuevo Centro de Salud Corralejo II, una actuación de más de 9,9 millones de euros y unos 3.500 metros cuadrados para mejorar la atención sanitaria en el norte.

Eso no significa que todo esté solucionado. Significa que ahora tenemos una base mucho más sólida para afrontar los siguientes retos.

«Hoy el Ayuntamiento tiene más medios, más financiación y más capacidad para ejecutar que al comienzo del mandato».

TC: ¿Y cuál es ese siguiente paso? Porque usted habla de transformar La Oliva, pero ¿en qué se traduce?

IB: En pasar de resolver necesidades concretas a tener una visión global de municipio.

Tenemos en marcha un Plan de Transformación Municipal dotado con 10,7 millones de euros hasta 2029, la mayor subvención captada por el Ayuntamiento según los datos municipales, para actuaciones de accesibilidad, modernización de infraestructuras, sostenibilidad y digitalización.

Además, hemos planteado un paquete de infraestructuras de más de 11 millones de euros. Estamos hablando de actuaciones que tienen que mejorar espacios públicos, accesibilidad, equipamientos y servicios.

Durante años La Oliva ha tenido que ir respondiendo a un crecimiento muy rápido. Ahora necesitamos anticiparnos. La transformación que planteamos no consiste solamente en hacer obras; consiste en pensar cómo queremos que funcione este municipio dentro de diez o veinte años.

«El siguiente salto de La Oliva no puede ser hacer más cosas aisladas; tiene que ser transformar el municipio con una visión conjunta».

TC: En esa planificación aparece inevitablemente el Plan General. Lleva décadas hablándose de él. ¿Qué está cambiando ahora?

IB: Que ya hemos pasado de hablar del Plan General a desarrollar fases concretas.

El Ayuntamiento ha ejecutado las dos primeras fases: la actualización de la información y diagnóstico del municipio y los trabajos vinculados al estudio ambiental estratégico. Y hay una cuestión que para mí es fundamental: el planteamiento en el que se trabaja prevé reducir de manera considerable el suelo urbanizable respecto al planeamiento actual.

Tenemos que acabar con la idea de que ordenar significa construir más. Es justamente lo contrario. Ordenar significa saber dónde se puede actuar, qué suelo necesitamos para servicios públicos, qué zonas deben protegerse y cómo evitamos repetir errores del pasado.

«Ordenar La Oliva no significa construir más; significa decidir mejor dónde actuamos y qué territorio protegemos».

TC: La vivienda probablemente sea hoy una de las mayores preocupaciones. Usted pone mucho énfasis en la rehabilitación. ¿Por qué?

IB: Porque en una isla como Fuerteventura el territorio es limitado y tenemos que aprovechar mucho mejor lo que ya existe.

Tenemos que construir vivienda pública donde sea necesario, pero no creo que la solución pueda consistir únicamente en consumir nuevo suelo. Hay muchísimo margen en la rehabilitación y la regeneración urbana.

Los programas ERRP que ya están en marcha abarcan el casco viejo y una segunda fase de Corralejo, con 99 y 163 viviendas respectivamente, y otras 138 viviendas en El Cotillo. Son 400 viviendas existentes sobre las que se plantea intervenir, además de la reurbanización de sus entornos, con actuaciones que incluyen accesibilidad, eficiencia energética, fachadas, cubiertas, instalaciones y espacios públicos.

Ese modelo me parece especialmente importante: mejorar las casas que ya tenemos, regenerar barrios y recuperar espacios urbanos antes de pensar siempre en extender el municipio.

«En vivienda tenemos que rehabilitar antes de seguir ocupando territorio».

TC: Limpieza y seguridad son probablemente los dos ámbitos en los que más recursos se han movilizado. ¿Cuándo debería empezar a notarlo realmente el vecino?

IB: Esa es la pregunta importante. No me interesa quedarme únicamente con las cifras.

En limpieza hemos adjudicado un contrato de más de 67 millones de euros para diez años que triplica prácticamente los medios humanos y multiplica la maquinaria. Tendremos recogida seis días a la semana, diaria en Corralejo y El Cotillo y personal específico para playas.

En seguridad hemos incrementado considerablemente los efectivos, incorporado vehículos y motocicletas, cámaras de videovigilancia, drones, Unidad Canina y recuperado la Unidad de Medio Ambiente.

Pero todo eso solo tendrá sentido si la persona que sale de su casa nota una calle más limpia y una mayor presencia policial.

«Los contratos y las cifras no son el resultado. El resultado es lo que el vecino percibe cuando sale de su casa».

TC: Hay proyectos importantes que no dependen exclusivamente del Ayuntamiento. ¿Hasta qué punto está siendo determinante la coordinación con otras administraciones?

IB: Es absolutamente necesaria. Un Ayuntamiento no puede resolver solo cuestiones como la sanidad, la educación, las carreteras o una parte importante de la vivienda.

El nuevo Centro de Salud Corralejo II es un buen ejemplo: el Ayuntamiento cedió el suelo y la actuación adjudicada supera los 9,9 millones de euros. También hemos cedido alrededor de 20.000 metros cuadrados para un tercer instituto en Corralejo y anteriormente suelo para un futuro centro educativo en El Cotillo.

Cuando Ayuntamiento, Cabildo y Gobierno de Canarias coordinan competencias y financiación, los proyectos pueden salir adelante. Mi obligación como alcalde es tocar todas las puertas que haga falta para conseguir inversiones para La Oliva.

«A un alcalde no le pueden servir de excusa las competencias: si un proyecto es importante para La Oliva, tenemos que buscar quién puede hacerlo y conseguir que ocurra».

TC: También ha abierto usted un debate incómodo: si Fuerteventura puede seguir soportando la actual presión turística y demográfica. ¿Ha cambiado el modelo?

IB: Creo que tenemos que hablar de esto con normalidad y con datos. La Oliva ha defendido públicamente que la planificación turística tenga en cuenta la capacidad de carga de Fuerteventura y planteó en marzo una moratoria turística específica para la isla, con un modelo orientado más a la calidad que al aumento del número de visitantes.

Paralelamente, hemos ejecutado alrededor de seis millones de euros del programa Naturalmente La Oliva en transición ecológica, eficiencia energética, digitalización y recuperación del patrimonio y los espacios naturales.

No se trata de estar contra el turismo, que es fundamental para nuestra economía. Se trata de que la actividad económica sea compatible con el agua disponible, la vivienda, las infraestructuras, los servicios públicos y la protección de un territorio que no podemos reproducir.

«El debate ya no puede ser únicamente cuántos visitantes recibimos, sino qué capacidad tiene nuestro territorio para sostener esa actividad».

TC: Hay vecinos que reconocen su cercanía, pero también le exigen más velocidad y más grandes proyectos. ¿Qué les responde?

IB: Que entiendo esa exigencia. Ser cercano, escuchar o estar en la calle es importante, pero eso por sí solo no basta para gobernar. Al final hay que tomar decisiones y obtener resultados.

También creo que hay que ser justos con los tiempos de la administración. Un contrato de limpieza de esta dimensión, un Plan General, una promoción pública de vivienda o un centro de salud necesitan procedimientos, proyectos, financiación y coordinación entre administraciones. Algunas cosas tardan más de lo que todos desearíamos.

Lo importante es saber si existe una dirección clara y si los proyectos están caminando. Yo creo que hoy podemos enseñar decisiones concretas que hace tres años no estaban tomadas y proyectos que ya tienen financiación o están en ejecución.

Y en 2027 serán los vecinos quienes valoren nuestro trabajo. Mi obligación hasta entonces es seguir gestionando y conseguir que el mayor número posible de esos proyectos se conviertan en realidades.

«Ser cercano no sustituye a gestionar. Al final, lo que tiene que hablar son los resultados«.