La misión arqueológica de la ULL en Luxor avanza en el estudio de la tumba Tebana 209

La misión arqueológica de la Universidad de La Laguna desarrolla una nueva campaña de investigación en Luxor centrada en la tumba tebana TT 209, un proyecto que permite reconstruir miles de años de historia en el entorno del wadi Hatasun.

La misión arqueológica liderada por la Universidad de La Laguna en Luxor desarrolla durante los meses de febrero y marzo de 2026 su undécima campaña de investigación en Egipto. El trabajo forma parte del denominado Proyecto dos cero nueve, centrado en el estudio de la tumba tebana TT 209 y del paisaje arqueológico que la rodea en la orilla occidental del Nilo.

Más allá del análisis de un monumento funerario concreto, la investigación está permitiendo reconstruir la historia de este territorio a lo largo de miles de años. Las evidencias arqueológicas documentadas en el wadi Hatasun, el barranco donde se sitúa la tumba, abarcan desde la presencia de grupos humanos prehistóricos hasta el desarrollo de la necrópolis tebana en época faraónica.

Durante cinco semanas de trabajo de campo, el equipo combina la excavación arqueológica con el estudio de los materiales recuperados tanto en esta campaña como en las anteriores, conservados en el interior de la tumba y en los almacenes estatales egipcios. En la fase final de la misión se completará la documentación científica mediante la redacción de las memorias de campaña, el inventario y fotografiado de los materiales hallados y la elaboración de cartografías digitales del yacimiento.

El punto de partida del proyecto es la tumba tebana TT 209, situada en el sector de Asasif Sur, dentro de la necrópolis de Luxor, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del mundo antiguo. Cuando comenzaron las investigaciones, este monumento apenas había sido estudiado y ni siquiera se conservaban evidencias claras de su localización en superficie. Las primeras campañas permitieron identificar nuevamente la tumba y comenzar a comprender su contexto histórico.

Los estudios realizados por el equipo han permitido determinar que el monumento fue construido durante la dinastía XXV, un periodo en el que Egipto estuvo gobernado por una dinastía de origen nubio procedente del actual Sudán. Su propietario fue Nisemro, un alto funcionario vinculado a la administración económica del Alto Egipto. La tumba presenta además una arquitectura singular. Para construirla se recortó la ladera del wadi Hatasun creando varias terrazas sobre las que se levantaron los edificios exteriores del complejo, que pudieron alcanzar hasta siete metros de altura.

Cuando el equipo de la Universidad de La Laguna inició las excavaciones, las cámaras subterráneas estaban completamente colmatadas por sedimentos arrastrados por las riadas del wadi. A medida que esos depósitos se han ido retirando, los arqueólogos han podido documentar la estructura interna del monumento y excavar varias cámaras funerarias.

Actualmente los trabajos se concentran en los últimos sectores pendientes de investigación, entre ellos un muro que podría cerrar uno de los accesos interiores y el rebaje del suelo del patio hasta alcanzar el cauce del wadi, lo que permitirá comprender mejor la relación entre la tumba y el curso de agua en cuyo entorno fue construida.

La excavación está proporcionando además una amplia variedad de materiales arqueológicos que requieren un cuidadoso proceso de documentación, conservación y análisis. Entre ellos se encuentran los llamados small finds, pequeñas piezas que deben ser fotografiadas, restauradas y registradas antes de su estudio, así como figuras funerarias conocidas como ushebtis, que formaban parte del ajuar depositado en las tumbas.

El equipo trabaja también en la restauración de elementos funerarios, en el análisis de telas utilizadas en los procesos de momificación y en el estudio de los fragmentos cerámicos recuperados en el yacimiento, cuyo análisis permite establecer la cronología de los distintos estratos arqueológicos.

Huellas de miles de años de historia

Con el paso de las campañas, el proyecto ha ampliado su ámbito de investigación más allá de la propia tumba para estudiar distintos enclaves del wadi Hatasun y comprender mejor el entorno en el que se construyó este monumento funerario. En esta zona se ha identificado una gran calzada monumental y diversas evidencias de actividad cotidiana, entre ellas talleres donde se trabajaba el sílex y la piedra caliza para fabricar herramientas.

Las investigaciones en el wadi Hatasun están revelando además que este espacio fue ocupado mucho antes del Egipto faraónico. Los estudios dirigidos por el profesor de Prehistoria de la Universidad de La Laguna Cristo Manuel Hernández Gómez, y subdirector de esta misión, han permitido documentar evidencias de presencia humana que se remontan al Paleolítico.

En las terrazas del wadi se conservan herramientas de sílex fabricadas por grupos de cazadores-recolectores hace entre 100.000 y 60.000 años, elaboradas mediante técnicas características de la denominada Middle Stone Age, como la talla Levallois y la tecnología nubia. El valle del Nilo actuó durante milenios como un corredor natural que facilitó la movilidad de los primeros Homo sapiens hacia otros territorios, lo que convierte este enclave en un lugar clave para comprender las rutas de expansión humana.

El estudio de este paisaje arqueológico a lo largo de diferentes periodos históricos forma parte de los objetivos del Proyecto dos cero nueve, a cargo de Miguel Ángel Molinero Polo, profesor titular de Historia Antigua de la Universidad de La Laguna, y constituye una de las principales iniciativas de investigación internacional impulsadas desde esta institución en el ámbito de la egiptología.

La misión está integrada por más de una veintena de especialistas de distintas disciplinas, entre egiptólogos, prehistoriadores, osteoarqueólogos, geólogos y expertos en conservación y restauración. El equipo reúne investigadores de las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria, Burgos y Atlántico Medio, así como del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Autoridad Arqueológica de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) y el Museu Egipci de Barcelona, además de profesionales de empresas especializadas en gestión patrimonial.

La campaña cuenta con financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España, la Fundación Palarq y la propia Universidad de La Laguna, lo que permite mantener una investigación continuada en uno de los enclaves arqueológicos más relevantes del mundo antiguo.