Del viñedo al aula: Dinamiza Rural convierte el territorio en un espacio de aprendizaje

Dinamiza Rural convierte una bodega de Tejeda, los campos de tuneras de Haría y una finca ecológica de San Juan de la Rambla en espacios para aprender sobre el territorio, los cultivos y productos locales.

El conocimiento del medio rural no siempre comienza en un libro o dentro de un aula. Durante este mes de octubre, una bodega de Tejeda, los campos de tuneras de Haría y una finca ecológica de San Juan de la Rambla se han convertido en lugares desde los que descubrir cómo se cultiva, se transforma y llega hasta la mesa aquello que nace en las islas.

    Las tres experiencias forman parte de Dinamiza Rural y comparten una manera práctica de acercarse al territorio. En lugar de presentar el sector primario como una realidad distante, sus actividades han permitido entrar en contacto con los cultivos, conocer a quienes trabajan con ellos y comprender los saberes que se han desarrollado a su alrededor.

    Tejeda aprende a reconocer el vino desde su origen

    En Tejeda, esa aproximación se produjo a través del vino. El programa Tejeda en Copa ha combinado formación, visitas y degustaciones para ampliar el conocimiento sobre las producciones vitivinícolas de Canarias y aprender a reconocer aquello que distingue a cada elaboración.

    Una de sus últimas jornadas comenzó en Bodegas Bentayga, donde las personas participantes pudieron observar el trabajo que precede a la llegada del vino a la copa. La visita permitió relacionar lo aprendido durante el programa con el paisaje vitícola de la cumbre de Gran Canaria, sus condiciones de cultivo y la labor desarrollada en la propia bodega.

    La actividad continuó en La Vaguada con un repaso de los contenidos abordados antes del denominado Duelo de Copas, una cata a ciegas planteada para poner a prueba los conocimientos adquiridos. A lo largo de cinco sesiones, la iniciativa reunió más de treinta vinos de las islas y convirtió la degustación en una forma de acercarse a sus variedades, procedencias y métodos de elaboración.

    El programa tendrá continuidad el próximo 1 de noviembre con una sesión abierta al público. De esta manera, el aprendizaje desarrollado durante las jornadas formativas saldrá del grupo inicial y generará un encuentro más amplio alrededor de una producción que forma parte del paisaje y de la actividad económica del municipio.

    Haría recupera la historia de la tunera y la cochinilla

    En Haría, la mirada se dirigió hacia un cultivo profundamente ligado a la historia agraria de Lanzarote. Cultura a pie de campo dedicó una de sus jornadas al “Tuno, tunera y cochinilla”, una combinación que permite recorrer el pasado de los campos del norte de la isla y, de manera especial, el de la localidad de Mala.

    Las rutas interpretadas entre tuneras ayudaron a reconocer un paisaje construido también mediante el trabajo agrícola. La cochinilla tuvo durante el siglo XIX una importancia destacada como fuente de un apreciado colorante natural, y su cultivo dejó una huella que todavía puede observarse en distintas zonas de Lanzarote.

    La jornada no se limitó a explicar esa historia. Un taller de tintes naturales permitió comprobar de forma directa el uso de la cochinilla, mientras que la música y la degustación de productos locales ampliaron el recorrido hacia otras expresiones culturales y gastronómicas del municipio.

    Cultura a pie de campo cerró su calendario el pasado 22 de octubre después de varios encuentros concebidos para conocer el patrimonio rural caminando por los lugares donde se originó. La tunera dejó así de ser únicamente una presencia habitual del paisaje para mostrar su relación con antiguas formas de producción, con los intercambios comerciales y con conocimientos que aún pueden recuperarse mediante sus usos actuales.

    El alumnado de San Juan de la Rambla entra en una finca ecológica

    El aprendizaje llegó también a los colegios de San Juan de la Rambla. El pasado 20 de octubre, alumnado de Primaria de los dos centros educativos del municipio visitó una finca ecológica como continuación del proyecto Gastronomía del Producto Local en Nuestros Colegios.

    Después de acercarse en anteriores actividades a los alimentos y a sus posibilidades en la cocina, los escolares pudieron conocer esta vez el lugar en el que comienza todo el proceso. La visita les permitió recorrer la explotación, observar algunas de las tareas agrícolas y descubrir el trabajo necesario para obtener productos que forman parte de su alimentación.

    Entrar en la finca ayudó a establecer una relación directa entre aquello que aparece en el plato y las personas, el suelo y los cuidados que hacen posible su producción. También permitió abordar de manera práctica cuestiones como la agricultura ecológica, el consumo responsable y la importancia de elegir alimentos cultivados cerca.

    La actividad da continuidad a una iniciativa que ha ido conectando los centros educativos con el sector primario del municipio. Su interés reside precisamente en no presentar el producto local como un concepto abstracto: los niños y las niñas pueden identificar de dónde procede, cómo se cultiva y qué papel desempeñan las explotaciones agrarias de su propio entorno.

    Dinamiza Rural, promovido por el Gobierno de Canarias y desarrollado por Gestión del Medio Rural de Canarias, impulsa este tipo de propuestas en municipios de menos de 10.000 habitantes. A través de Volcanic Xperience, las acciones muestran los recursos de cada localidad desde experiencias adaptadas a sus paisajes, producciones y conocimientos.

    En las actividades desarrolladas durante noviembre, el territorio ha funcionado como punto de encuentro entre distintas generaciones y formas de aprender. En Tejeda, el vino permitió seguir el camino que une el viñedo con la copa; en Haría, las tuneras recuperaron parte de la memoria agrícola de Lanzarote; y en San Juan de la Rambla, una finca abrió sus puertas para mostrar a la infancia el origen de los alimentos. Experiencias que sitúan el aprendizaje allí donde comienza buena parte de la vida rural: en el propio campo.