Teleclubs de Lanzarote: del televisor compartido a la mesa del pueblo

Los teleclubs de Lanzarote nacieron alrededor de una televisión compartida y con el tiempo adquirieron nuevos usos. Algunos funcionan hoy como centros socioculturales y otros han incorporado bares y servicios de comidas. El nombre continúa presente en la vida cotidiana de la isla.

En Lanzarote no hace falta explicar demasiado qué es un teleclub. Se habla de ellos con naturalidad para referirse a un centro sociocultural, una actividad del pueblo o un local en el que sentarse a comer.

Fuera de la isla, sin embargo, la palabra no siempre resulta tan familiar. Detrás de ella hay una historia que comenzó mucho antes de que los teleclubs se asociaran con una barra, una carta o una mesa compartida.

Una televisión para todo el pueblo

El nombre explica bastante bien su origen. Durante los años sesenta, el régimen franquista impulsó en España una red de locales destinada principalmente a las zonas rurales.

En una época en la que todavía no había un televisor en cada casa, estos espacios permitían reunirse ante una pantalla común. Además del entretenimiento, la red cumplía funciones educativas, comunitarias y propagandísticas.

Pero no todo ocurría frente al televisor. En aquellos locales también se celebraban reuniones, juegos, bailes y otras actividades. Poco a poco, el teleclub fue ocupando un lugar en la vida social de los pueblos que iba más allá de seguir un programa o ver un partido.

De la pantalla a la mesa

Cuando los televisores entraron en las casas, aquella función inicial perdió sentido. En muchos lugares, los teleclubs desaparecieron o se transformaron en centros culturales.

En Lanzarote, el nombre continuó utilizándose. Algunos de aquellos espacios incorporaron bares y servicios de comidas hasta adquirir otra presencia en la vida cotidiana de la isla.

Ir al teleclub pasó a significar también sentarse a comer. La barra y las mesas ocuparon parte del espacio que antes se organizaba alrededor de la televisión. Determinados locales comenzaron a ser conocidos por su cocina tanto dentro como fuera de su municipio.

No existe, sin embargo, una carta que defina a todos los teleclubs. La oferta depende de cada establecimiento y de las personas que estén al frente de la cocina. En unos pueden encontrarse garbanzadas, caldo de millo, carne de cabra, pescado o quesos. Otros han incorporado platos diferentes y responden a otro tipo de propuesta.

Los teleclubs en la actualidad

Esa variedad sigue presente hoy. Algunos mantienen principalmente su actividad como centros socioculturales, mientras que otros cuentan con un bar o un servicio de comidas. También hay establecimientos cuya cocina se ha convertido en su faceta más conocida.

El mismo nombre reúne, por tanto, realidades diferentes. Además de comer o tomar algo, estos espacios pueden acoger reuniones, celebraciones y actividades. Su funcionamiento cambia de una localidad a otra.

Actualmente, decir «vamos al teleclub» puede significar ir a almorzar, quedar para tomar algo o asistir a una actividad. Poco tiene que ver ya con sentarse ante el único televisor del lugar, pero el nombre conserva la memoria de aquel punto de partida.