El MV Hondius, el crucero afectado por un brote de hantavirus durante una travesía por el Atlántico Sur, llega este domingo al entorno del Puerto de Granadilla, en Tenerife, después de varios días de incertidumbre sobre su destino final y de un intenso cruce de posiciones entre el Gobierno de Canarias y el Gobierno de España.
La llegada del buque responde a la solicitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en coordinación con la Unión Europea, para que España acoja la embarcación en Canarias. Según la información trasladada en los días previos, Cabo Verde no podía asumir la operación y el archipiélago era el punto más próximo con las capacidades necesarias para desarrollar el dispositivo sanitario.
El caso ha generado preocupación internacional después de que se confirmara un brote de hantavirus en el MV Hondius, con varios afectados y fallecidos. A bordo permanecen 147 personas, entre pasajeros y tripulación, de distintas nacionalidades. Entre ellas se encuentran también ciudadanos españoles, lo que ha llevado al Gobierno central a defender la necesidad de intervenir bajo criterios sanitarios y humanitarios.
Un operativo coordinado con la OMS y el ECDC
La llegada del MV Hondius a Canarias no se plantea como una escala convencional, sino como una operación sanitaria internacional diseñada para controlar el desembarco, la atención médica y los traslados de las personas que permanecen a bordo. La intervención debe seguir un protocolo común de manejo de casos y contactos elaborado por la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC).
Ese protocolo contempla el uso de espacios y transportes especialmente habilitados para esta situación, de manera que el desembarco pueda realizarse sin contacto con la población local y con medidas de protección para el personal sanitario. La operación, por tanto, no consiste únicamente en permitir la llegada del crucero, sino en organizar un dispositivo capaz de evaluar a las personas embarcadas, separar posibles casos y contactos, y facilitar su salida hacia los países correspondientes.
Antes de poner rumbo definitivo a Tenerife, el MV Hondius permaneció frente a Cabo Verde, donde se llevaron a cabo evaluaciones epidemiológicas para conocer el estado de las personas a bordo y determinar el alcance real de la situación sanitaria. A partir de esa información, el Gobierno de España defiende que la actuación debe desarrollarse bajo la guía de los organismos internacionales y con las garantías necesarias para asumir una operación de estas características.
Canarias reclama más información y garantías
La llegada del MV Hondius a Tenerife se produce en medio de una posición de cautela por parte del Gobierno de Canarias, que reclama más información sobre el operativo previsto y sobre los criterios técnicos que justifican el traslado del buque hasta el archipiélago. El Ejecutivo autonómico sostiene que una intervención de estas características debe contar con garantías suficientes tanto para las personas que viajan a bordo como para la población canaria.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, defiende que, si las personas embarcadas se encuentran estabilizadas, el buque debería recibir la atención necesaria en Cabo Verde y continuar desde allí hacia Países Bajos, país vinculado a la empresa operadora del crucero. Esa opción, según el planteamiento del Gobierno canario, permitiría evitar una nueva etapa hasta las islas y reducir el tiempo de permanencia del barco en aguas canarias.
La principal preocupación del Ejecutivo regional se centra en conocer con precisión el protocolo de actuación, el vector de contagio y las medidas previstas para impedir cualquier contacto no controlado durante el operativo. Canarias insiste en que no basta con aceptar la llegada del crucero, sino que es necesario disponer de información técnica clara sobre cómo se desarrollará la evaluación sanitaria, el traslado de pasajeros y tripulación, y la salida posterior de las personas evacuadas.
Esa tensión alcanza su punto más delicado durante la madrugada de hoy, cuando el presidente canario manifiesta su intención de no autorizar el fondeo del MV Hondius hasta que se garantice que todos los pasajeros puedan abandonar la isla durante la jornada. La llegada del crucero queda marcada no solo por la emergencia sanitaria, sino también por el desacuerdo institucional sobre cómo, dónde y durante cuánto tiempo debe desarrollarse la operación.
Granadilla asume el operativo tras la orden de Marina Mercante
La llegada del MV Hondius a Tenerife queda finalmente encauzada a través del dispositivo preparado en el entorno del Puerto de Granadilla. Tras las discrepancias de la madrugada, la Dirección General de la Marina Mercante ha ordenado que se facilite la acogida del crucero para poder atender a las personas que permanecen a bordo y evitar que el buque continúe indefinidamente en alta mar.
La decisión se apoya en varios factores: la necesidad de asistencia sanitaria, las limitaciones para mantener durante más tiempo a pasajeros y tripulación dentro del barco y la previsión de un posible empeoramiento de las condiciones meteorológicas. Desde el Estado se defiende, además, que el control sanitario puede realizarse con mayor eficacia en un puerto preparado que manteniendo el crucero alejado sin una solución inmediata.
La previsión para estos días es que el MV Hondius permanezca fondeado en el entorno de Granadilla, sin que su llegada se plantee como una escala convencional. Desde ese punto se organiza la evaluación sanitaria de pasajeros y tripulación, los traslados necesarios y la salida progresiva de las personas evacuadas hacia los destinos establecidos por las autoridades competentes.
En paralelo, el Ministerio de Sanidad ha rechazado que exista un riesgo significativo para la población local por la posible presencia de roedores infectados en el barco. Las autoridades estatales sostienen que el dispositivo cuenta con el aval de los responsables sanitarios marítimos y que las personas a bordo se encuentran bajo seguimiento.
Una respuesta sanitaria bajo la mirada internacional
La llegada del MV Hondius sitúa este domingo a Tenerife bajo la mirada internacional, con organismos, autoridades y medios pendientes de una operación sanitaria poco habitual en Canarias. El operativo previsto en Granadilla reúne a distintos organismos, entre ellos Capitanía Marítima, Sanidad Exterior, Autoridad Portuaria y Protección Civil, junto a los equipos sanitarios encargados de evaluar a pasajeros y tripulantes antes de organizar los traslados correspondientes.
La actuación busca ordenar cada fase del proceso: desde la revisión del estado de las personas que permanecen a bordo hasta la detección de posibles síntomas compatibles con hantavirus y la salida posterior de los evacuados bajo medidas específicas de seguridad sanitaria. Todo ello se desarrollará con la premisa de limitar contactos y mantener el control del dispositivo en un entorno portuario preparado.
Durante la jornada, la atención se centra en el desarrollo del operativo, la evolución de las personas embarcadas y la coordinación de los traslados previstos. Las autoridades deberán ir actualizando la información conforme avance la evaluación sanitaria y se concreten los siguientes pasos para pasajeros y tripulación.
Con la llegada del crucero, Canarias pasa de ser un posible punto de acogida a convertirse en escenario directo de una operación marcada por la emergencia sanitaria, la coordinación entre administraciones y la atención internacional sobre el caso. El desenlace del dispositivo y la evolución de las personas evacuadas quedarán pendientes de las nuevas comunicaciones oficiales.





