Barlovento volverá a convertirse este domingo 9 de agosto en escenario de una de las tradiciones más singulares de La Palma. El castillo, los navíos, las tropas y las salvas de pólvora darán forma a una nueva edición de la Representación Alegórica de la Batalla de Lepanto, conocida en el municipio como «el Barco», «los Moros y Cristianos» o «La Naval».
Declarada Bien de Interés Cultural en 2009, la escenificación forma parte de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario y cuenta con una amplia participación vecinal. Comenzará a las 18:45, tras el traslado de la imagen hasta el Mirador de la Fuente del Llano, y llegará en un fin de semana festivo en el que Barlovento celebrará también su romería durante la jornada del sábado.
Una tradición con siglos de historia
La representación evoca el enfrentamiento naval librado el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto entre la Liga Santa y el Imperio otomano. La victoria cristiana quedó vinculada a la devoción a la Virgen del Rosario y, con el paso del tiempo, distintas localidades incorporaron evocaciones de aquel episodio a sus celebraciones religiosas y populares.
En Barlovento, el origen preciso de La Naval continúa siendo incierto. Las primeras referencias documentales aparecen en las cuentas de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario correspondientes a las primeras décadas del siglo XIX, donde se recogen gastos de pólvora relacionados con esta fiesta.
La documentación conservada no permite determinar cuándo comenzó a desarrollarse tal y como hoy se conoce. Sin embargo, la tradición oral confirma su presencia durante todo el siglo XX y sitúa sus raíces en una época anterior. Su trayectoria y el arraigo alcanzado en la localidad llevaron al Gobierno de Canarias a declararla Bien de Interés Cultural, con categoría de ámbito local, en 2009.
El barco, el castillo y un pueblo volcado con su fiesta
Los preparativos comienzan varios meses antes. La confección del vestuario de las dos armadas, la construcción del castillo otomano y de los navíos y la organización de los diferentes elementos movilizan a numerosos vecinos. Todo ese trabajo transforma el entorno de la Fuente del Llano en el escenario de una batalla que combina teatro, música, efectos sonoros y salvas de pólvora.
Durante la escenificación, los barcos de la Liga Santa avanzan hacia la fortaleza otomana situada al otro lado del barranco. Tras el parlamento entre ambos bandos, comienza el combate, que culmina con el abordaje de la nave capitana otomana y el asalto final al castillo.
La retirada de la media luna y la izada de la bandera vencedora marcan el desenlace. A continuación, las tropas cristianas y los prisioneros desfilan hasta la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, acompañados por la música.
La Batalla de Lepanto no se representa todos los años, por lo que cada nueva edición despierta una expectación especial. Este domingo, el castillo, los navíos y las tropas volverán a cobrar vida en el entorno de la Fuente del Llano gracias al trabajo compartido de quienes participan en sus preparativos. Una implicación colectiva que permite transmitir los conocimientos, los personajes y las distintas tareas vinculadas a «La Naval» de unas generaciones a otras.





